La empresa exportadora ArreBeef suspendió a cerca de 400 operarios tercerizados en su planta de Pérez Millán. Los trabajadores denuncian un sistema de empleo intermitente que los deja sin salario cuando cae la producción y reclaman estabilidad laboral.
Unos 400 trabajadores vinculados al frigorífico exportador ArreBeef quedaron suspendidos de sus tareas en la planta ubicada en Pérez Millán, partido de Ramallo, en el norte de la provincia de Buenos Aires. La medida afecta a operarios contratados a través de la empresa de empleo eventual Grupo Ceta, quienes quedaron momentáneamente fuera de la actividad sin certezas sobre su continuidad laboral.
La decisión comenzó a regir esta semana y generó preocupación en la comunidad, ya que el frigorífico es una de las principales fuentes de empleo de la localidad. Muchos trabajadores aseguran que se enteraron de la suspensión durante el fin de semana y que hasta el momento no recibieron información sobre cuánto durará la medida ni cuándo podrían volver a trabajar.
Un sistema de empleo intermitente
Los operarios afectados denuncian que la empresa utiliza desde hace años un sistema de contratación eventual que alterna períodos de mayor actividad con suspensiones cuando disminuye la producción.
En esos momentos, quienes están bajo ese esquema dejan de percibir ingresos y deben buscar trabajos informales o changas para sostener a sus familias.
“Cuando baja la faena nos mandan a casa y quedamos sin sueldo”, explicaron trabajadores de la planta, que ahora reclaman mayor estabilidad laboral y reglas más claras para la contratación.
Producción en alza, pero sin estabilidad
La situación genera más cuestionamientos porque, según datos del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, del que forma parte ArreBeef, la empresa registró en enero de 2026 una producción de 28.719 cabezas, lo que representa un crecimiento interanual del 53,3% respecto a enero de 2025.
Ese incremento posicionó a la firma como la empresa con mayor crecimiento relativo dentro del consorcio, en un contexto donde el conjunto del sector mostró una leve caída del 3,5%.
A pesar de ese desempeño productivo, los trabajadores tercerizados sostienen que ese crecimiento no se tradujo en mejores condiciones laborales.
Reclamos por desigualdad salarial
Otro punto de conflicto es la diferencia salarial entre el personal contratado directamente por el frigorífico y quienes ingresan a través de empresas tercerizadoras.
Según denuncian los trabajadores suspendidos, los operarios tercerizados cobran hasta un 30% menos que los empleados efectivos, pese a realizar las mismas tareas dentro de la planta.
Mientras tanto, el personal contratado de manera directa por la empresa continúa trabajando con normalidad, lo que alimenta el malestar entre quienes quedaron suspendidos.
Un contexto complicado para el sector
Las suspensiones también se producen en un contexto de dificultades que atraviesa parte de la industria frigorífica.
Datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indican que en febrero los traslados de hacienda con destino a faena cayeron un 14%, lo que impactó en la actividad de varias plantas del país.
Frente a este panorama, los trabajadores suspendidos reclaman mayor estabilidad laboral, igualdad salarial y mejores condiciones de seguridad, mientras cientos de familias de Pérez Millán esperan definiciones sobre el futuro de sus empleos.



