Beer Market bajó la persiana y dejó 300 trabajadores sin empleo. En paralelo, Cervecería y Maltería Quilmes abrió retiros voluntarios en Zárate. El mapa productivo se achica en un contexto recesivo.
La distribuidora de bebidas y alimentos Beer Market anunció su cierre definitivo tras una década de actividad y más de 20 locales en la Ciudad de Buenos Aires y la zona norte bonaerense. La decisión impacta de lleno en 300 empleados que quedaron sin trabajo de manera intempestiva.
El conflicto estalló con un mensaje de WhatsApp: los trabajadores no debían presentarse a sus puestos. Días después fueron convocados para formalizar una determinación que, según denuncian, venía gestándose desde hacía meses con el cierre progresivo de sucursales de baja facturación.
Además, la empresa inició un procedimiento preventivo de crisis, herramienta legal que habilita a reducir hasta en un 50% el pago de indemnizaciones. En lugar de abonar los montos correspondientes por ley, ofreció compensaciones que apenas superan el millón de pesos.
Paloma Andrada, empleada con tres años de antigüedad y un salario mensual de $700.000, relató que le propusieron dos sueldos básicos incluyendo el mes en curso. “Siento una angustia de no saber qué hacer mañana”, expresó en declaraciones radiales, reflejando la incertidumbre que atraviesa el personal despedido.
RETIROS VOLUNTARIOS EN ZÁRATE
El caso no es aislado. En paralelo, Cervecería y Maltería Quilmes abrió un proceso de retiros voluntarios en su planta Cervecería Argentina (CASA), ubicada en Zárate. La medida alcanzaría a unas 60 personas sobre una dotación de entre 180 y 200 trabajadores en esa unidad.
La histórica compañía —que emplea a cerca de 1.000 personas en sus dos plantas de Zárate y a 5.000 en todo el país— justificó la decisión en la caída sostenida del consumo. Desde la firma descartan despidos directos y niegan que el ajuste esté vinculado a la apertura importadora.
UN ESCENARIO DE CONTRACCIÓN
El repliegue del sector cervecero se inscribe en un contexto más amplio de contracción económica desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023.
Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que en los últimos dos años cerraron 22.479 empresas en el país. El universo de compañías registradas pasó de 512.898 en diciembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025, evidenciando una reducción del entramado productivo formal en plena implementación del programa económico libertario.
La crisis no se limita a bebidas. La fabricante de neumáticos Fate anunció recientemente su cierre y el despido de 920 trabajadores, en un escenario atravesado por la caída de la actividad y el debate por la reforma laboral.
Las perspectivas tampoco son alentadoras. Un informe del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella estimó en 99% la probabilidad de ingreso en recesión en los próximos seis meses. El Índice Líder registró en enero una baja mensual de 0,58% y resultado interanual negativo.
En la Provincia de Buenos Aires, donde la industria y el comercio concentran una porción sustancial del empleo formal, cada cierre amplifica el efecto dominó. El sector cervecero, tradicional dinamizador del consumo masivo y la logística, hoy “hace espuma” por razones muy distintas: no por expansión, sino por contracción.
La combinación de caída de ventas, costos fijos elevados y demanda deprimida configura un escenario de estrés financiero que se traduce en cierres, retiros voluntarios y negociaciones a la baja. La espuma ya no es celebración: es síntoma de un sistema productivo bajo presión.



