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Lun, 23 marzo 2026

¿Interna en el gabinete de Kicillof?

Las tensiones entre Carlos Bianco y Andrés Larroque abrieron interrogantes dentro del oficialismo bonaerense. En ese escenario, dirigentes advierten que cualquier cuestionamiento al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner debilita la unidad en un momento político sensible.

Las diferencias dentro del gabinete de Axel Kicillof volvieron a quedar bajo la lupa. En el centro de la escena aparecen el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, y el ministro de Desarrollo Social, Andrés Larroque, protagonistas de una disputa que combina política, gestión y control de áreas estratégicas.

La pelea por Niñez y el equilibrio interno

Uno de los puntos más sensibles es el Organismo de Niñez y Adolescencia, un área que Larroque considera estructural dentro de su ministerio. Desde su entorno remarcan que no se trata solo de un espacio administrativo, sino de una herramienta clave para la implementación territorial de políticas sociales.

Las versiones sobre un intento de Bianco de ganar mayor influencia en ese organismo fueron interpretadas como una señal de tensión interna. En un gabinete donde los equilibrios son delicados, cualquier movimiento en áreas estratégicas impacta directamente en la dinámica política.

A esto se suman fricciones con sectores técnicos cercanos al gobernador, lo que refuerza la percepción de un oficialismo atravesado por debates de conducción.

En medio de ese escenario, las declaraciones públicas de Bianco sobre la fragmentación del peronismo y su mención a Cristina Fernández de Kirchner generaron fuerte malestar en sectores kirchneristas.

Dentro del espacio, Cristina es considerada una figura central e insoslayable. No solo por su trayectoria y liderazgo histórico, sino porque sigue siendo una referencia política y simbólica para amplios sectores de la militancia y del electorado peronista.

Dirigentes del kirchnerismo sostienen que cuestionar su rol en público no fortalece al peronismo, sino que lo expone a divisiones innecesarias en un momento donde la prioridad debería ser consolidar una estrategia común frente al contexto nacional.

El gobierno bonaerense enfrenta un escenario complejo, con tensiones sociales y económicas que requieren cohesión política. En ese marco, muchos referentes coinciden en que las diferencias internas son naturales en cualquier espacio amplio, pero deben canalizarse puertas adentro.

El interrogante sobre la existencia de una interna sigue abierto. Lo que parece claro es que la unidad del peronismo —con Cristina como figura de referencia— aparece como un factor clave para sostener la fortaleza política del oficialismo bonaerense.

 

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