En la Legislatura bonaerense, el gobernador confrontó con Javier Milei y llamó a construir una alternativa nacional. Sin embargo, no mencionó la proscripción de Cristina Kirchner y generó malestar en el kirchnerismo.
El discurso de Axel Kicillof en la Legislatura bonaerense tuvo un tono claramente nacional. Durante 88 minutos, el gobernador construyó una contraposición directa con Javier Milei, planteó que “hay otro camino” y convocó a sumar fuerzas para disputar el poder en 2027.
Fue una confrontación sin matices con la Casa Rosada. Habló de dos modelos de país en pugna, cuestionó el rumbo económico libertario y advirtió que, de sostenerse, Argentina podría perder sus rasgos productivos y culturales más relevantes. El mensaje fue nítido: posicionarse como alternativa.
Sin embargo, en ese diagnóstico nacional hubo un silencio que pesó más que muchas palabras.
El silencio sobre Cristina
Cuando describió un escenario de “persecución judicial y condenas injustas”, la alusión a Cristina Fernández de Kirchner pareció evidente. Pero Kicillof nunca la nombró. No habló de proscripción, ni de la situación judicial de quien fue dos veces presidenta y sigue siendo la principal figura del peronismo.
La omisión contrastó con el clima que atraviesa una parte importante de la militancia, que considera que existe una estrategia para excluir políticamente a Cristina del escenario electoral.
Quien sí lo expresó con claridad fue Mayra Mendoza, que cuestionó públicamente la falta de referencia. Señaló que esperaba una muestra explícita de solidaridad frente a lo que define como una “detención ilegal” y una proscripción del peronismo. Su planteo no fue aislado: sintetizó una incomodidad que recorre a buena parte del kirchnerismo.
Confrontación externa, cautela interna
El gobernador eligió no involucrarse en internas ni polemizar con otros sectores del peronismo. Toda la energía discursiva estuvo dirigida contra La Libertad Avanza y el programa de Milei. En términos estratégicos, buscó ampliar y convocar más allá del núcleo duro.
Pero en ese intento de amplitud, evitó un pronunciamiento directo sobre la líder que sigue siendo referencia para millones de argentinos. En un contexto donde el oficialismo nacional habla abiertamente de “terminar” con el kirchnerismo, el silencio resultó llamativo.
Provincia vs. Nación
En el tramo de gestión, Kicillof ordenó su exposición en cuatro ejes —salud, educación, seguridad y desarrollo federal— y contrastó cada área con decisiones del Gobierno nacional. Denunció una “asfixia financiera” y sostuvo que la Provincia gobierna con planificación y sensibilidad.
El cierre tuvo tono electoral: convocó a construir una alternativa que no sea sólo oposición sino proyecto. “El desafío no es narrar el daño sino ofrecer una salida”, afirmó.
El discurso dejó una imagen clara de confrontación con Milei y vocación nacional. Pero también dejó un interrogante abierto hacia adentro: si la construcción de esa alternativa incluye o no una defensa explícita de Cristina Fernández de Kirchner frente a lo que su espacio considera un intento de proscripción.



