Más de 400 científicos que finalizaron sus becas posdoctorales quedaron sin continuidad mientras esperan el ingreso a la carrera de investigador. Desde el sector denuncian un fuerte desfinanciamiento, pérdida de puestos de trabajo y advierten sobre un nuevo éxodo de profesionales.
La crisis del sistema científico nacional sumó un nuevo capítulo con la discontinuidad de las becas de más de 400 investigadores posdoctorales del CONICET en distintos puntos del país. Los beneficios vencieron el 1° de agosto y, a diferencia de años anteriores, quienes solicitaron ingresar a la carrera de investigador no obtuvieron una prórroga que les permitiera continuar trabajando mientras se resuelve su situación.
Investigadores y representantes gremiales vincularon la decisión con la política de ajuste aplicada por el Gobierno de Javier Milei sobre el sistema científico y tecnológico nacional y advirtieron que el recorte podría profundizar la salida de profesionales del país.
“Es un verdadero cientificidio”, sostuvo Julián Bilmes, investigador del CONICET en La Plata y exrepresentante de ATE, al describir el escenario que atraviesa el organismo.
La situación se suma a la reducción de personal registrada durante los primeros años de la actual administración. Según los datos consignados por trabajadores del sector, durante 2024 el CONICET perdió 1.055 trabajadores, entre ellos 598 investigadores de carrera y 457 becarios y trabajadores administrativos. Fue la primera caída de personal registrada en el organismo después de dos décadas.
Más de 400 investigadores sin continuidad
Las personas afectadas actualmente no fueron despedidas formalmente: finalizaron sus becas posdoctorales y no recibieron la continuidad que anteriormente permitía sostener sus ingresos mientras esperaban una definición sobre su incorporación a la carrera científica.
El problema alcanza particularmente a quienes llevan varios años dentro del sistema. Las becas doctorales tienen una duración de cinco años y las posdoctorales constituyen una instancia posterior de formación e investigación.
Bilmes explicó que una beca representa una relación con un comienzo y un final determinados por el Estado y que actualmente los estipendios se encuentran muy por debajo de los niveles que reciben investigadores con una formación equivalente en otros países de la región.
La pérdida de esos ingresos obliga a muchos profesionales a buscar empleos adicionales en la docencia, el sector privado u otras actividades, reduciendo el tiempo disponible para continuar con sus investigaciones.
Advierten sobre un nuevo éxodo de científicos
Una de las principales preocupaciones es que la falta de oportunidades termine provocando una nueva salida de investigadores argentinos hacia otros países.
El presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense (CIC), Roberto Salvarezza, aseguró que el sistema atraviesa “una crisis sin precedentes” y advirtió que los niveles de financiamiento se encuentran entre los más bajos de las últimas décadas.
Salvarezza comparó la situación actual con otros momentos históricos en los que Argentina sufrió fuertes migraciones de científicos, como después de la Noche de los Bastones Largos, durante la última dictadura militar y en las crisis económicas de fines de los años ochenta y de 2001.
“Este es el quinto éxodo de científicos de nuestro país, se llama Milei y sus políticas”, sostuvo.
La Provincia busca contener parte del impacto
Frente al retroceso del financiamiento nacional, la provincia de Buenos Aires puso en marcha diferentes programas destinados a sostener parte del sistema científico.
Entre las herramientas implementadas aparecen 150 becas doctorales, 300 becas de entrenamiento, 50 cargos para investigadores y otros 50 puestos para personal técnico a través de la CIC.
Sin embargo, desde el propio sistema bonaerense reconocen que los recursos provinciales no alcanzan para reemplazar la estructura y el presupuesto del CONICET.
“La Provincia intenta subsanar sobre todo la cuestión presupuestaria, más que de recursos humanos. Pero no tiene el nivel presupuestario que tiene el CONICET, está completamente a otra escala”, explicó el investigador Juan Devida.
Menos investigadores y menos recursos para investigar
La crisis laboral se combina con una fuerte reducción de los fondos disponibles para desarrollar proyectos.
Devida señaló que desde la llegada de Milei a la Presidencia también se produjo un fuerte desfinanciamiento de la Agencia de Investigación, Desarrollo e Innovación, uno de los principales instrumentos para financiar proyectos científicos mediante recursos provenientes, entre otras fuentes, de organismos internacionales.
“Casi que no hay guita para investigar. Entonces, si a eso le sumás la cuestión de recursos humanos, se te hace un combo tal que no tiene sentido mantener en pie las instituciones”, advirtió.
Para los investigadores, la combinación entre la falta de financiamiento, la pérdida de trabajadores y la interrupción de becas amenaza la continuidad de líneas de investigación que demandaron años de inversión y formación profesional.
Ante este escenario, organizaciones científicas y gremiales comenzaron un plan de protestas en diferentes puntos del país. También está prevista una audiencia pública en la Cámara de Diputados para exponer la situación que atraviesa el sistema científico nacional.
Con más de 400 investigadores sin continuidad laboral y recursos cada vez más limitados, la política científica vuelve a convertirse en otro frente de conflicto para el Gobierno nacional, mientras desde el sector advierten que la pérdida de profesionales y capacidades puede tener consecuencias difíciles de revertir.

