Aunque la inflación de abril mostró una desaceleración respecto a marzo, distintos indicadores económicos siguen marcando un escenario frágil y con problemas estructurales que el Gobierno todavía no logra resolver.
Según un informe de la consultora Epyca Consultores, el IPC de abril fue de 2,6%, lo que representó una baja de 0,8 puntos respecto del mes anterior y la primera desaceleración en diez meses. Sin embargo, el dato estuvo lejos de mostrar una mejora de fondo en la dinámica inflacionaria.
El análisis sostiene que la baja respondió principalmente a factores estacionales y no a una estabilización estructural de precios. De hecho, la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— se mantuvo elevada en torno al 2,3%, mientras que la variación interanual permaneció prácticamente estancada en 32,4%.
Además, el acumulado del primer cuatrimestre de 2026 ya alcanza el 12,3%, incluso por encima del mismo período del año pasado, un dato que refuerza la sensación de que la inflación sigue funcionando como uno de los principales problemas de la economía argentina.
El informe también advierte sobre la persistencia de un “piso inflacionario” difícil de perforar en el corto plazo. En abril, los precios regulados volvieron a empujar hacia arriba, especialmente por el impacto del transporte y las tarifas eléctricas, con subas fuertes en AMBA, Cuyo y Patagonia.
En paralelo, empiezan a aparecer otras señales de desgaste económico. El documento menciona atraso cambiario, actividad deprimida en sectores productivos y una creciente necesidad de correcciones monetarias y tarifarias que podrían volver a presionar sobre los precios en los próximos meses.



