La Casa Rosada no activó negociaciones con las provincias para frenar la moción de censura contra el jefe de Gabinete. Entre los mandatarios aliados crece la sensación de que Milei ya no está dispuesto a pagar el costo político de defenderlo.
La situación de Manuel Adorni sumó una nueva señal de alarma dentro del oficialismo. A pocos días de la sesión en la que la oposición buscará avanzar con una moción de censura en el Senado, los gobernadores aliados aseguran que la Casa Rosada no abrió ningún canal de negociación para intentar garantizar su continuidad.
La ausencia de gestiones políticas comenzó a alimentar una hipótesis cada vez más repetida en los despachos provinciales: que Javier Milei y Karina Milei ya no están dispuestos a desgastarse para sostener al jefe de Gabinete en medio del escándalo por su patrimonio.
Según reconocen dirigentes cercanos a varios gobernadores dialoguistas, no hubo llamados ni pedidos concretos para ordenar a los senadores que responden a las provincias. «Nadie está hablando con nadie», resumió una fuente con llegada directa a uno de los mandatarios que habitualmente acompañan al Gobierno.
La preocupación oficial es evidente. Para bloquear una eventual censura, el Ejecutivo necesita retener el apoyo de sectores aliados que hasta ahora respaldaron buena parte de las iniciativas libertarias. Sin embargo, el caso Adorni aparece como una excepción.
En varias provincias consideran que el costo político de salir a defender al funcionario es demasiado alto. Las explicaciones sobre los ahorros «en negro», los USD 513 mil declarados en Bitcoin y las investigaciones que rodean su patrimonio deterioraron fuertemente su imagen pública.
Cerca de algunos gobernadores aseguran que las encuestas muestran un fuerte rechazo social hacia el jefe de Gabinete y advierten que respaldarlo podría generar más problemas que beneficios para quienes mantienen acuerdos con la Casa Rosada.
La señal más explícita llegó desde el entorno del gobernador salteño Gustavo Sáenz. La senadora Flavia Royón dejó abierta la posibilidad de acompañar medidas contra Adorni si la situación judicial continúa agravándose y sostuvo que, si la Justicia avanza, el Congreso podría terminar interviniendo.
Las dudas sobre el futuro del funcionario también alimentan especulaciones dentro del propio oficialismo. Algunos sectores comienzan a preguntarse si la falta de movimientos de la Casa Rosada responde a una estrategia para permitir que el Congreso resuelva un problema político que se volvió cada vez más difícil de administrar.
Mientras tanto, en el Senado avanzan las conversaciones entre distintos bloques opositores para reunir los votos necesarios. Y aunque todavía no existe una definición cerrada, en las provincias aliadas observan con atención una situación que hasta hace pocas semanas parecía impensada: que Manuel Adorni quede librado a su suerte.

