El Presidente criticó el gesto de los jugadores tras el triunfo ante Inglaterra y pidió evitar «slogans populistas y berretas». La bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» había sido desplegada durante los festejos por la clasificación a la final del Mundial.
La bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» que exhibieron los jugadores de la Selección tras eliminar a Inglaterra sumó un nuevo capítulo político. Javier Milei cuestionó el gesto del plantel y sostuvo que el reclamo por la soberanía debe canalizarse por la vía diplomática, evitando lo que calificó como «patrioterismo barato».
Durante una entrevista radial, el Presidente pidió no mezclar el fútbol con la política y apuntó contra la utilización de consignas nacionalistas durante los festejos por la clasificación a la final del Mundial.
«No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios», afirmó Milei, quien además recordó que Lionel Scaloni había intentado bajar el tono de la previa al señalar que se trataba únicamente de un partido de fútbol.
El mandatario insistió en que la recuperación de las Islas Malvinas debe darse «con diplomacia sabia» y no mediante «gestos de patrioterismo baratos», en una declaración que rápidamente generó repercusiones por producirse horas después del mensaje que los futbolistas mostraron ante millones de espectadores en todo el mundo.
Al día siguiente, Milei moderó parcialmente sus declaraciones. Reconoció que el sentimiento expresado por los jugadores «es válido y lícito», aunque reiteró que quienes ocupan lugares de responsabilidad institucional deben actuar con cautela para evitar consecuencias en el plano internacional.
Las declaraciones del Presidente volvieron a poner en evidencia las diferencias dentro del propio Gobierno sobre el manejo del tema Malvinas. En la previa del encuentro, el oficialismo había buscado evitar cualquier manifestación vinculada al reclamo de soberanía, pero finalmente fueron los propios jugadores quienes instalaron el mensaje durante los festejos posteriores al triunfo frente a Inglaterra.
La imagen de la bandera recorrió el mundo y se convirtió en uno de los símbolos de la clasificación argentina a la final, mientras el debate sobre el vínculo entre deporte, política y el reclamo por las Islas volvió a ocupar el centro de la agenda pública.

