La interna en La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo tras una tensa reunión de bloque. Crece la preocupación por la sesión que buscará interpelar al jefe de Gabinete y Karina Milei ya monitorea quiénes siguen respaldándolo.
La crisis política que atraviesa Manuel Adorni comenzó a generar fisuras cada vez más visibles dentro de La Libertad Avanza. A pocos días de la sesión impulsada por la oposición para avanzar con una interpelación y una posible moción de censura contra el jefe de Gabinete, el oficialismo exhibe señales de nerviosismo, reproches internos y dificultades para ordenar a su propia tropa.
Según trascendió tras una reunión de bloque cargada de tensión, varios diputados libertarios evitaron salir públicamente a defender a Adorni, una actitud que generó malestar entre los sectores más cercanos a Karina Milei.
En ese contexto, la diputada Lilia Lemoine asumió un rol cada vez más activo dentro del espacio y comenzó a cuestionar la falta de respaldo público hacia el funcionario, tanto en medios de comunicación como en redes sociales.
Fuentes parlamentarias aseguran que la legisladora expresó su preocupación porque cada vez son menos los dirigentes oficialistas dispuestos a exponerse para defender a Adorni en medio de la polémica por su patrimonio, sus declaraciones juradas y las investigaciones judiciales que lo rodean.
La situación se volvió especialmente delicada porque ocurre mientras el oficialismo intenta evitar que la oposición consiga el quórum necesario para abrir una sesión que podría transformarse en uno de los momentos más incómodos para el Gobierno desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
Detrás de las discusiones aparece una preocupación más profunda: el desgaste político que provoca el caso Adorni y el temor de que la controversia termine afectando al conjunto del oficialismo.
La ausencia de Martín Menem, de viaje en Israel, también dejó al bloque sin uno de sus principales articuladores políticos y aumentó las dificultades para contener las tensiones internas. En su lugar, la tarea de ordenar a los legisladores quedó en manos de Gabriel Bornoroni, aunque hasta ahora los resultados aparecen lejos de ser los esperados.
Mientras tanto, en los despachos libertarios crece la incertidumbre sobre la sesión impulsada por la oposición. Aunque el oficialismo asegura que todavía no están los números para avanzar, el clima interno refleja una preocupación creciente por la posibilidad de sufrir una nueva derrota parlamentaria.
Con Adorni cada vez más cuestionado y una defensa que pierde volumen dentro de La Libertad Avanza, la discusión ya no pasa únicamente por la oposición. El verdadero problema para el Gobierno parece estar comenzando dentro de su propio bloque.

