Dom, 27 septiembre 2026

Se termina el semestre de los dólares fáciles y el Gobierno enfrenta un nuevo desafío cambiario

Con el fin de la cosecha gruesa y una menor oferta de divisas, economistas advierten que el segundo semestre pondrá a prueba la estrategia cambiaria del Gobierno. El Mundial también suma presión sobre la demanda de dólares.

Mientras miles de argentinos viajan a Estados Unidos para acompañar a la Selección en el Mundial, el Gobierno nacional enfrenta un desafío mucho más complejo: sostener el equilibrio del mercado cambiario en un semestre donde comenzarán a escasear los dólares que impulsaron la estabilidad durante la primera parte del año.

A partir de julio empezará a reducirse el ingreso de divisas proveniente de la cosecha gruesa, uno de los principales factores que permitió fortalecer las reservas y contener la cotización del dólar durante los últimos meses. A esa menor oferta se suma una desaceleración en las emisiones de deuda privada, otra fuente importante de dólares para la economía.

En ese contexto, distintas consultoras privadas advierten que el segundo semestre será considerablemente más exigente para el Banco Central. Según sus estimaciones, la demanda de divisas por parte de empresas, importadores, turistas e inversores superará ampliamente el ingreso esperado por el comercio exterior, obligando al Gobierno a depender cada vez más del financiamiento externo y de la llegada de nuevas inversiones.

Las señales comenzaron a reflejarse en el mercado. Durante las últimas semanas el dólar registró una suba cercana a los 50 pesos, mientras el Banco Central recurrió a la venta de contratos de dólar futuro y bonos atados al tipo de cambio para moderar la presión cambiaria.

Uno de los factores que también impacta sobre la demanda de divisas es el Mundial de fútbol. Se estima que decenas de miles de argentinos viajarán a Estados Unidos para seguir a la Selección, generando una salida adicional de dólares. Si bien los analistas consideran que el efecto será acotado en relación con el mercado total, representa una presión extra en un momento de menor disponibilidad de divisas.

Pese a ese escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene un discurso optimista. El funcionario insiste en que «sobran los dólares» y sostiene que la estrategia oficial pasa por atraer inversiones, potenciar las exportaciones de energía y minería y ampliar el financiamiento externo para compensar la caída estacional de la liquidación del agro.

Sin embargo, distintos economistas advierten que el verdadero desafío comenzará ahora. Con menos ingreso de dólares comerciales y una demanda que se mantiene elevada, el Gobierno deberá demostrar que puede sostener la estabilidad cambiaria sin el impulso extraordinario que recibió durante la primera mitad del año.

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