Un relevamiento del Instituto Periferias entre más de 4.700 personas de barrios populares reveló que el 61,8% tiene algún tipo de deuda y casi seis de cada diez debieron pedir dinero para comprar comida. Además, tres de cada cuatro hogares aseguran que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos.
El endeudamiento se convirtió en una herramienta para afrontar los gastos cotidianos en buena parte de los hogares de menores ingresos. Un informe del Instituto Periferias reveló que el 61,8% de las personas consultadas mantiene actualmente algún tipo de deuda financiera.
El relevamiento fue realizado durante agosto de 2026 entre 4.742 mayores de 18 años residentes en barrios populares de todo el país y expuso las dificultades que atraviesan las familias para sostener sus necesidades básicas.
Según el estudio, el 75,4% de los hogares no consigue cubrir sus gastos mínimos con los ingresos disponibles, mientras que apenas el 10,8% considera que cuenta con recursos suficientes para afrontar sus necesidades esenciales.
Las tarjetas de crédito son la principal fuente de endeudamiento, mencionadas por el 44,8% de los encuestados. También aparecen los préstamos de familiares o amigos (31,9%), créditos de particulares (27,3%), aplicaciones financieras (23,9%) y deudas por servicios (21,9%).
Casi seis de cada diez se endeudaron para comer
Uno de los datos más preocupantes del informe es que el 59,8% afirmó haber tenido que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar alimentos.
Las dificultades también repercuten directamente sobre la calidad de la alimentación: el 73,4% manifestó no haber podido acceder a alimentos saludables y nutritivos, mientras que el 53,8% señaló que en algún momento su hogar se quedó sin comida.
El deterioro laboral aparece como otro factor detrás del fenómeno. El 49,4% de los consultados indicó que él mismo o algún integrante de su hogar perdió su principal fuente de trabajo.
Para el Instituto Periferias, los resultados muestran un cambio en el patrón de endeudamiento de los sectores populares: el crédito dejó de utilizarse solamente para afrontar compras extraordinarias y pasó a funcionar como un recurso para cubrir alimentos, servicios y otros gastos indispensables para llegar a fin de mes.

