Tras el Mundial 2026, el presidente de Estados Unidos habría promovido al titular de la FIFA como posible sucesor de António Guterres al frente de Naciones Unidas. Aunque la candidatura aún no está definida, el movimiento alimenta las versiones sobre el creciente peso político de Gianni Infantino.
Finalizado el Mundial 2026, Gianni Infantino volvió a quedar en el centro de la escena, aunque esta vez por motivos ajenos al fútbol. Según trascendió en medios estadounidenses, Donald Trump impulsa al presidente de la FIFA como posible candidato para convertirse en el próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La posibilidad comenzó a cobrar fuerza luego de que The New York Post revelara el interés del mandatario estadounidense en promover al dirigente suizo-italiano para suceder a António Guterres cuando finalice su mandato.
Si bien todavía no existe una candidatura oficial, en ámbitos diplomáticos de Washington ya comenzaron las especulaciones sobre qué país podría postular formalmente a Infantino, en un proceso que se definirá durante los próximos meses.
Quienes respaldan esa posibilidad destacan que el presidente de la FIFA posee una extensa red de vínculos internacionales, una elevada exposición pública y experiencia al frente de una organización global con presencia en más países que la propia ONU.
Sin embargo, otros sectores señalan que el principal interrogante pasa por su escasa trayectoria en asuntos diplomáticos, resolución de conflictos y relaciones internacionales, requisitos que suelen ser considerados determinantes para ocupar la conducción del organismo multilateral.
En ese contexto, algunos analistas interpretan que el gesto de Trump no implica necesariamente un respaldo definitivo a Infantino, sino una forma de enviar un mensaje político sobre el perfil de liderazgo que Estados Unidos pretende para la ONU: una figura con experiencia en gestión, negocios y capacidad para generar recursos.
La propuesta también se produce mientras la FIFA atraviesa un momento de fuerte expansión económica. Tras los ingresos récord obtenidos durante el Mundial de Norteamérica, Infantino prepara un nuevo mandato al frente del organismo y trabaja en distintos proyectos comerciales, entre ellos el desarrollo de una criptomoneda vinculada a la FIFA.
Al mismo tiempo, la carrera por la sucesión de Guterres mantiene otros nombres en consideración, entre ellos el del argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien cuenta con el respaldo del Gobierno de Javier Milei, aunque enfrenta importantes desafíos para reunir consenso dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Con las postulaciones todavía abiertas y las negociaciones diplomáticas en marcha, el futuro político de Infantino permanece abierto. Mientras algunos lo imaginan al frente de la ONU, dentro de la propia FIFA aseguran que su prioridad continúa siendo consolidar su liderazgo en el organismo que gobierna el fútbol mundial.

