Vie, 15 mayo 2026

A 50 años del golpe, la dirigencia bonaerense copó la plaza entre la memoria y la interna del presente

La Cámpora, el espacio de Kicillof, el massismo y otros sectores del peronismo bonaerense confluyeron en la marcha del 24 de marzo. La unidad en la calle convivió con matices políticos en una fecha que volvió a ordenar el mapa interno.

 

La Plaza de Mayo volvió a latir al ritmo de una memoria que, a 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar, sigue siendo un territorio de disputa política y simbólica. En la marcha del 24 de marzo de 2026, la provincia de Buenos Aires volvió a exhibir su centralidad: no sólo por volumen, sino por la densidad de su dirigencia, que ocupó la calle con sus distintas vertientes.

La Cámpora y su despliegue territorial

La columna de La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner, volvió a ser una de las más visibles marchando desde la ex ESMA, pasando por San José 1111, para luego entrar a la Plaza. A su lado marcharon Mayra Mendoza, Facundo Tignanelli y Emmanuel Álvarez Santalla.

Detrás, el músculo territorial del conurbano se hizo sentir. Intendentes del espacio acompañaron la movilización con columnas propias: Julián Álvarez, Damián Selci, Juan Ustarroz y otros jefes comunales que aportaron volumen político a una fecha que el kirchnerismo considera identitaria.

Kicillof y el armado bonaerense

En paralelo, el gobernador Axel Kicillof se mostró acompañado por intendentes que integran su esquema político dentro de la provincia. La columna del kicillofismo —o Movimiento Derecho al Futuro— se nutrió de figuras con fuerte anclaje territorial como Jorge Ferraresi, Fernando Espinoza, Mario Secco y Fabián Cagliardi, entre otros.

Sin estridencias, el gobernador volvió a sostener una línea discursiva que apunta a reforzar el consenso democrático frente a los discursos negacionistas, en una fecha que funciona como anclaje moral y político.

El massismo y otras vertientes del peronismo

La movilización también contó con la participación de dirigentes del espacio referenciado en Sergio Massa, que se integraron a la marcha sin una columna diferenciada pero con presencia visible dentro del entramado peronista. Entre ellos se pudo ver a Malena Galmarini y Rubén Eslaiman.

A su vez, otros sectores del peronismo bonaerense —desde el sindicalismo hasta agrupaciones territoriales y legisladores provinciales— confluyeron en la Plaza bajo la consigna común de Memoria, Verdad y Justicia, aunque con identidades políticas diferenciadas que se expresaron en la disposición de las columnas.

La calle como ordenador político

La foto final dejó una escena conocida pero no por eso menos significativa: la del peronismo bonaerense ocupando la calle en una fecha que le resulta constitutiva. Sin embargo, también se insinúan las tensiones de un espacio que empieza a reconfigurarse de cara al futuro.

A 50 años del golpe, la memoria volvió a ser el punto de encuentro. Pero también, como tantas veces en la historia argentina, el escenario donde la política —especialmente en la provincia de Buenos Aires— mide fuerzas, construye identidad y proyecta lo que viene.

 

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