Vie, 15 mayo 2026

Interna libertaria sin control: estallan los concejos en la previa de la cumbre bonaerense

La cumbre bonaerense de La Libertad Avanza llega con ruido de fondo. No es el típico murmullo previo a un encuentro político, sino un chisporroteo constante que recorre los concejos deliberantes del conurbano y deja al descubierto una interna cada vez más difícil de contener.

En ese contexto, el armador provincial Sebastián Pareja se vio obligado a moverse con rapidez para evitar que el desorden termine desbordando la estructura territorial del espacio. La decisión de crear una coordinación de concejales, que en su momento pareció preventiva, hoy aparece más como una reacción tardía frente a un escenario que se le fue de las manos.

La frase que mejor grafica el clima la puso Segundo Cernadas, con una definición brutal: el armado libertario bonaerense es “una bolsa de gatos”. No fue una metáfora al pasar. Cernadas habló en medio de la feroz interna en Tigre, donde sectores del espacio buscan desplazar a la concejal Milagros Rodríguez en una maniobra que mezcla discusiones formales —como la paridad de género— con una pelea política mucho más profunda entre líneas internas.

Ese episodio no quedó aislado. En José C. Paz, la concejal María Amoroso quedó en el centro de una polémica tras la absolución del cantante David Martínez, que no dudó en salir a cruzarla públicamente. El conflicto escaló rápido, se metió en redes sociales y terminó salpicando incluso a la diputada Lilia Lemoine, en un intercambio que expuso el nivel de desorden interno y la falta de canales políticos para procesar las diferencias.

Quilmes tampoco quedó al margen. Allí, la conducción de Estefanía Albasetti volvió a ser cuestionada desde adentro del propio espacio, en un episodio que tuvo un condimento insólito: las críticas circularon en grupos de WhatsApp compartidos con dirigentes de otros partidos. Una señal de época, pero también de debilidad política.

Frente a ese panorama, Pareja intentó ordenar el tablero con nombramientos y coordinaciones, apoyándose en figuras como Alejandro Carrancio para disciplinar a los concejales y bajar la tensión en las secciones más calientes. Pero el problema parece más profundo: no es solo una cuestión de organización, sino de conducción política.

A días de la cumbre, La Libertad Avanza llega con un armado territorial atravesado por disputas, recelos y liderazgos en discusión. Lo que debía ser una muestra de consolidación empieza a parecer, más bien, un intento de contener una interna que ya se volvió imposible de esconder.

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