El gobernador abrió su armado a la vieja guardia del peronismo bonaerense y profundiza un giro político que genera ruido en el kirchnerismo. Exintendentes y dirigentes del duhaldismo ya se alinean con su proyecto presidencial.
En medio de su proyección nacional, Axel Kicillof empezó a reconfigurar su armado político con una señal que no pasó desapercibida: la incorporación de dirigentes históricos del duhaldismo a su esquema de poder.
Lejos de consolidar su vínculo con el kirchnerismo duro, el gobernador habilitó el regreso de viejos actores del peronismo bonaerense, en un movimiento que expone un corrimiento político y una búsqueda de volumen por fuera de La Cámpora .
En las últimas semanas se realizaron encuentros en Dolores y La Plata, donde un grupo de exintendentes y dirigentes ligados a Eduardo Duhalde comenzó a reorganizarse con la mira puesta en acompañar a Kicillof.
El armado incluye nombres como Baldomero “Cacho” Álvarez, Alfredo Meckievi, Alberto Descalzo y Julio Pereyra, entre otros, que buscan volver a tener incidencia en la política bonaerense .
Incluso, en uno de los encuentros se realizó un homenaje al propio Duhalde, con la participación de más de 90 dirigentes del espacio.
La jugada no es inocente. En el kirchnerismo leen el movimiento como un intento de Kicillof por construir autonomía política y despegarse de la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.
La incorporación de figuras del duhaldismo —históricamente enfrentadas al kirchnerismo— marca un cambio de época dentro del peronismo bonaerense y abre interrogantes sobre el rumbo del espacio.
Apoyo condicionado y sin estructura
Desde el propio entorno de estos dirigentes admiten que el respaldo a Kicillof no llega con el peso territorial de otros tiempos, pero sí con experiencia, contactos y capacidad de armado.
“Vamos a acompañar cuando lance su candidatura”, señalaron algunos de los exintendentes, que ya se muestran activos en reuniones y recorridas políticas .
El reordenamiento también impacta en la carrera por la sucesión en la Provincia. Este grupo ya mira con atención a los posibles candidatos del oficialismo y plantea una condición: que el próximo gobernador sea bonaerense.
En paralelo, empujan la idea de resolver las tensiones internas a través de PASO, en un mensaje directo contra el “dedo” y las decisiones cerradas.
Mientras tanto, figuras como Alberto Descalzo y Julio Pereyra ya comenzaron a recorrer el país para sumar apoyos al proyecto nacional de Kicillof, con primeras paradas en provincias como Corrientes .
El movimiento deja una conclusión clara: en su intento por crecer políticamente, Kicillof apuesta a reciclar estructuras del viejo peronismo para sostener su proyecto presidencial.
Pero en ese camino, el costo puede ser alto: tensión con el kirchnerismo, ruido interno y un armado que mezcla pasado y presente sin una conducción clara.



