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Jue, 16 abril 2026

El consumo se desploma en la Provincia y ya impacta en el empleo

Las ventas en supermercados bonaerenses cayeron a mínimos históricos y el retroceso ya golpea al trabajo. El conurbano, el más afectado, muestra niveles de consumo por debajo de la pandemia.

El consumo en la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de sus peores momentos en años. Las ventas en supermercados cayeron en enero un 5% interanual en términos reales y marcaron el peor arranque de año de toda la serie, en un contexto donde la caída del poder adquisitivo ya empieza a impactar de lleno en el empleo .

El dato no es aislado: forma parte de una tendencia más amplia que ubica los niveles actuales por debajo incluso de los registrados durante la pandemia, un escenario que enciende alarmas en el entramado productivo.

Un retroceso sostenido

Según datos oficiales, las ventas en supermercados bonaerenses se ubicaron en torno a 0,81 billones de pesos, muy por debajo del promedio de los últimos años.

El recorrido muestra un deterioro constante desde los picos de 2022 y 2023, con una caída que se profundizó durante 2025 y se consolida en el inicio de 2026 .

El consumo no solo cae: se achica en cantidad y en calidad, con familias que priorizan productos básicos y recortan gastos en rubros no esenciales.

Caída generalizada en todos los rubros

El desplome se extiende a casi todos los sectores:

  • Bebidas: -10,1%
  • Limpieza y perfumería: -9,2%
  • Electrodomésticos y hogar: -7,9%
  • Alimentos preparados: -6,9%

Incluso rubros esenciales como carnes (-1,5%) y lácteos (-1,3%) muestran retrocesos, reflejando un ajuste fuerte en el consumo cotidiano .

El conurbano, en el centro del impacto

La situación es más crítica en el Gran Buenos Aires, donde el consumo mayorista también cae.

Las ventas en autoservicios mayoristas retrocedieron 3% interanual y acumulan una baja superior al 18% frente a 2023, con niveles que volvieron a valores de 2019 .

El dato es clave: el conurbano concentra a los sectores más golpeados por la crisis y refleja con mayor crudeza la caída del consumo.

Menos consumo, menos empleo

El deterioro ya se traslada al mercado laboral. La caída en las ventas impacta en la actividad comercial e industrial, reduciendo la demanda de trabajo.

Desde el gobierno bonaerense advierten sobre suspensiones, menor producción y pérdida de empleo en distintos sectores .

Un caso emblemático es el de las panaderías: el consumo de pan cayó un 45% en el primer trimestre, con cierre de locales y pérdida de puestos de trabajo.

Un círculo que se retroalimenta

El problema es estructural:
menos consumo → menos actividad → menos empleo → menos ingresos → menos consumo.

Los indicadores laborales ya reflejan esa presión: en el Gran Buenos Aires, la desocupación alcanza el 8,6%, con altos niveles de subocupación y trabajadores que buscan un segundo ingreso.

El cuadro deja una señal preocupante: el consumo, uno de los motores centrales de la economía, no solo cayó, sino que perforó pisos históricos, y su impacto ya se siente en el empleo y en la vida cotidiana de millones de bonaerenses.

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