La crisis industrial volvió a golpear al conurbano bonaerense y esta vez impacta de lleno sobre Pirelli. La compañía confirmó oficialmente que suspenderá parcialmente la producción en su planta de Merlo, en medio de la fuerte caída de la demanda y el freno que atraviesa la industria automotriz.
La decisión había sido anticipada por el portal Primer Plano Online y terminó siendo ratificada a través de una comunicación interna dirigida al personal. Allí, la empresa informó que el próximo domingo quedarán suspendidas las actividades en los tres turnos y que sólo deberá concurrir personal mínimo vinculado a mantenimiento, calidad y tareas esenciales.
Detrás de la medida aparece el derrumbe de la actividad automotriz y especialmente la paralización parcial de la planta de Stellantis en El Palomar, donde se frenó temporalmente la producción de los modelos Peugeot 208 y 2008 por la caída de ventas y la baja de exportaciones hacia Brasil.
Dentro de la fábrica crece la preocupación porque muchos trabajadores interpretan que la suspensión es apenas el primer paso de un ajuste mayor. “Antes se trabajaba 24/7 y ahora los grupos están reduciendo tareas de manera rotativa”, explicó Germán Palavecino, representante sindical de FETIA.
El desplome productivo refleja además la crisis estructural que atraviesa el sector del neumático. Mientras hace poco más de una década la planta producía cerca de 18 mil cubiertas por día, actualmente el promedio cayó a entre 3.500 y 4 mil neumáticos diarios.
La situación se agrava porque la empresa ya venía reduciendo personal desde 2023. Según datos sindicales, en los últimos años hubo alrededor de 700 despidos dentro de la compañía, en un contexto de salarios congelados y caída sostenida del consumo interno.
Aunque la firma aseguró que abonará la totalidad de los salarios pese a la suspensión, entre los trabajadores crece la incertidumbre por el futuro de una planta que hoy funciona muy por debajo de su capacidad.
El caso de Pirelli vuelve a exponer el impacto de la recesión sobre la industria bonaerense, donde cada vez más fábricas empiezan a ajustar producción, reducir turnos y paralizar actividades frente a la caída de ventas y el deterioro del mercado interno.



