El ministro del Interior busca respaldo de gobernadores para avanzar con el proyecto impulsado por la Casa Rosada. Sin embargo, la resistencia de sectores aliados y las dudas dentro del propio oficialismo complican el plan.
La ofensiva del gobierno de Javier Milei para eliminar las PASO sumó un nuevo capítulo de tensión interna. Mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, salió a buscar apoyos entre gobernadores, en la Casa Rosada crece la preocupación por la falta de avances en el Senado y por la postura de Patricia Bullrich.
Santilli mantuvo reuniones con mandatarios provinciales de distintos espacios políticos con el objetivo de reunir los votos necesarios para avanzar con la iniciativa que impulsa el oficialismo. Entre los participantes estuvieron gobernadores cercanos a la Casa Rosada, aliados y también referentes opositores.
Antes del encuentro, el ministro volvió a defender la eliminación de las primarias obligatorias y argumentó que representan un gasto millonario para el Estado. “Las PASO le cuestan a los argentinos hasta 250 millones de dólares. La gente no quiere votar tantas veces”, sostuvo.
Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos importantes. Uno de ellos es la resistencia de sectores aliados, especialmente dentro del PRO, donde un grupo de diputados ya anticipó que no acompañará la iniciativa oficial.
A eso se suma la situación en el Senado. Según trascendió, Bullrich considera que hoy no existen los votos necesarios para aprobar la eliminación total de las PASO y hasta el momento no avanzó en negociaciones para destrabar el escenario.
Dentro del oficialismo algunos interpretan esa cautela como una señal vinculada a las diferencias que existen entre sectores del PRO y la conducción libertaria, especialmente después de los últimos movimientos políticos de Mauricio Macri.
En ese contexto, comenzó a tomar fuerza una alternativa intermedia: mantener las PASO, pero convertirlas en una herramienta optativa para los partidos políticos. La propuesta cuenta con respaldo de algunos sectores del radicalismo y de varios gobernadores, aunque por ahora no convence a la conducción libertaria.
Mientras tanto, el proyecto sigue empantanado y deja al descubierto una de las principales dificultades del Gobierno: conseguir mayorías legislativas para avanzar con reformas electorales de fondo.



